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Fuente de Trevi


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La Fuente de Trevi (Fontana di Trevi) es la mayor y más famosa de las fuentes monumentales barrocas en Roma.

Está situada en el rione (barrio) homónimo de la ciudad, en el cruce de tres calles -tre vie, trivio-. Su nombre podría derivar de esta situación pero también de las tres bocas por las cuales el agua salía ya desde el tiempo del papa Nicolás V.

Ha sido construida como terminación y muestra celebrativa tras la restauración de un antiguo acueducto, el único ininterrumpidamente en uso hasta el día de hoy. De hecho, marca el punto final del acueducto del Aqua Virgo (en italiano, Acqua Vergine), uno de los que suministraban agua a la ciudad. Este acueducto fue construido por Agripa en torno al 19 a.C. para abastecer las termas públicas situadas en la zona del Campo Marzio, cerca del Panteón.

Fontana Trevi

Foto. Fuente de Trevi por Antonio Bocellato.

El acueducto Virgen era el más corto de Roma con 21 km de los que 19 corrían bajo tierra. De acuerdo con el libro "De aquaductibus Romae commentarius", de Sexto Julio Frontino, tomó su nombre de una joven virgen que los soldados romanos encontraron en un momento en que estaban cansados y sedientos. Ella los condujo a una fuente de agua para refrescarse y aliviar la sed; dicha fuente se encontraba en el Ager Lucullanus (una zona entre la Via Tiburtina y la Via Collatina, dos de los "caminos que conducen a Roma"). Este manantial sigue todavía abasteciendo el acueducto.

El recorrido urbano pasa cerca del puente Nomentano, cruza las calles Nomentana y Salaria y, después de atraversar Villa Borghese, entra en la ciudad por la puerta Pinciana para luego dirigirse hacia la zona de Trinità dei Monti – Plaza de España en donde se divide en dos tramos: uno pasa por la calle Condotti (que toma su nombre de los conductos del acueducto) y el otro que se dirige hacia la Fuente de Trevi.

El acueducto Virgen fue dañado, junto a otros, en el 537 por la invasión de los ostrogodos que, según Procopio, trataron de utilizar este canal subterráneo como pasadizo secreto para invadir Roma.

Gracias a las restauraciones medievales se fueron recuperando los tramos hasta el cruce del trivium. A principios del Renacimiento los Papas comenzaron a decorar los extremos de los acueductos que restauraron con fuentes majestuosas, resucitando la costumbre romana de construir una hermosa y rica fuente al final de los acueductos que traían agua a la ciudad.

En 1453, el papa Nicolás V terminó de reparar el acueducto Aqua Virgo y la fuente que construyó al final fue una simple pila, orientada hacia el oeste, diseñada por el arquitecto humanista Leon Battista Alberti.

Urbano VIII en 1640, queriendo dar mayor visibilidad y relieve a la fuente, quiso renovarla dando salida a las aguas por tres bocas, cada una adornada por estatuas, y orientarla hacia el lado meridional. De esta forma sería visible desde el Palacio pontificio del Quirinal. Ordenó también la demolición de algunos edificios para ampliar la plaza y liberar la fachada. Pidió entonces a Gian Lorenzo Bernini que esbozase hipótesis de proyectos para una fachada suntuosa. Bernini presentó diferentes proyectos, todos costosísimos. Por esta razón Urbano VIII aumentó tanto los impuestos sobre el vino que Pasquino declaró: "Para deleitar con el agua a cada romano / con impuestos amargó el vino Papa Urbano".

Con la muerte del papa el proyecto fue abandonado y las tres bocas se quedaron como estaban. Clemente XII, de la familia Corsini, estimó que no era digno que la fuente más céntrica de la ciudad se quedase tan anónima e inhóspita, mientras el Agua Paola bajando del Gianicolo y al Agua Felice en el Esquilino estaban adornadas con fuentes monumentales. Por todo ello organizó en 1732 un concurso para que los mejores arquitectos presentasen proyectos para decorarla de forma apropiada.

Entre todas las obras presentadas fue elegida la más monumental, la de Nicola Salvi, arquitecto y prefecto de la misma agua. La obra empezó en 1732 y terminó mucho después de la muerte del papa Clemente XII. Fue inaugurada por Clemente XIII el 22 de mayo del 1762. Salvi, fallecido prematuramente, no consiguió acabar la obra que fue ultimada por Giuseppe Pannini.

La fuente ocupa toda la fachada menor del palacio del Duque de Poli. Tiene 20 metros de anchura y 26 de altura. Está concebida como un arco de triunfo y degrada hacia el amplio estanque por medio de una gran roca, vivificada por el agua y por la representación escultórea de numerosas plantas.

En el profundo nicho central, adornado con cuatro pequeñas columnas jónicas, se encuentra la estatua colosal de Océano (de Pietro Bracci). El Océano está representado como un auriga de un carro en forma de concha tirado por dos caballos marinos, acompañados por dos tritones.

El caballo situado a la izquierda de Océano avanza tranquilamente y el tritón no necesita hacer ningún esfuerzo para dirigirlo, es más consigue tocar la "buccina". El otro caballo, en cambio, está alterado y el tritón lo conduce con dificultad. Es la representación de las dos facetas del mar, el mar borrascoso y el mar en calma.

En la obra de Salvi historia y naturaleza se fusionan así, con maestría, en una relación dialéctica que sigue el pensamiento ilustrado de la época. Los dos nichos laterales, ornados por columnas corintias, acogen las estatuas de la Abundancia y de la Salubridad, esculpidas por Filippo della Valle. Sobre ellos dos bajorrelieves representan a Marco Agrippa (de Andrea Bergondi) que ordena la construcción del acueducto y la virgen doncella gracias a la cual encontraron la fuente de agua (de Giovanni Grossi).

Las cuatro estatuas de travertino encima de la cornisa superior aluden a las cuatro estaciones y representan la Abundancia de las flores (de Agostino Corini), la Fertilidad del campo (de Ludovisi), la Riqueza del otoño (de Queirolo) y el Deleite de los jardines (de Pincellotti). En el ático una gran iscripción termina con el escudo gentilicio del Papa Clemente XII, sostenido por dos estatuas de la Fama.

Fuente Trevi Vacaciones en Roma

Asociadas a la fuente Fuente de Trevi hay varias leyendas. La más conocida es seguramente la que recomienda arrojar de espaldas una moneda a la fuente y así asegurarse el regreso a Roma. Digna de ser mencionada es también la leyenda acerca del jarrón que se encuentra en el lado derecho de la fuente, cuyo apodo es "As de Copas": Salvi lo puso en aquel punto para que un barbero que lo molestaba con sus críticas no conseguiese admirar la fuente. Quizás un descendiente del mismo barbero fue el que cortó el pelo a Audrey Hepburn (princesa Anna) en Vacaciones en Roma (Roman Holiday, 1953).

La fuente de Trevi se hizo aún más famosa a mediados del s. XX tras haber sido elegida como escenario importante en varias películas. La escena inolvidable del baño de Anita Ekberg y Marcello Mastroianni entró en la historia del cine mundial con la obra maestra de Federico Fellini, La dolce vita. Otra escena protagonizada por la hermosa fuente se encuentra en la famosa pelicula Totòtruffa 62: el celebre Totò, fingiendo ser el propietario de la fuente, intenta venderla a un ingenuo e ignorante turista italo-americano. La película 'La fuente del deseo' (Three coins in the Fountain, 1954) la coloca casi como protagonista y símbolo de la vida en la Roma de mediados de los años 50 del siglo pasado.

Tres monedas en la fuente - la fuente de los deseos - Trevi

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